Ciudad de México a 21 de diciembre de 2017

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA, DIPUTADO JESÚS ZAMBRANO GRIJALVA SOBRE PUBLICACIÓN DE LA LEY DE SEGURIDAD INTERIOR POR PARTE DEL EJECUTIVO

 

Es una absoluta irresponsabilidad, resultado de una insensibilidad y una insensatez, el que el Presidente Peña Nieto haya decidido promulgar la Ley de Seguridad Interior a pesar de múltiples reclamos de organizaciones de la sociedad civil mexicana, de instituciones del Estado Mexicano como la CNDH y el INAI, de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México así como una coalición de organizaciones y personalidades de altísimo prestigio internacional en materia de derechos humanos que le exigían a Peña Nieto que vetara esta ley.

 

Es en verdad, ignominioso que Peña Nieto, habiendo empezado con tanta fortaleza, a pesar de que tuvo 38 por ciento de los votos en el 2012; pero que en un acuerdo con partidos políticos, los más importantes del país haya arrancado con el Pacto por México ahora esté terminando como un presidente mediocre, sometido a las presiones del Ejército, y uno se pregunta ¿por qué está sucediendo esto? Porque es un presidente que nominalmente, constitucionalmente es el Comandante Supremo de las Fuerzas armadas pero termina cediendo a la presión de las Fuerzas Armadas para adueñarse de las decisiones que corresponden a los gobiernos civiles de nuestro país.

 

¿O están pensando en abrir el camino para que lo que vimos en los años 70, de la larga noche, de la pesadilla de las dictaduras militares, aquí lo hagamos realidad a través de un golpe de Estado silencioso y a ver de qué tanto se adueñan? ¿Cuándo regresarán los militares a sus cuarteles en un momento de una enorme trascendencia histórica para la vida del país como serán las elecciones del 2018?

 

¿Quieren sacar al Ejército a las calles para amedrentar y hacerse dueños de las grandes decisiones que libremente corresponden a los mexicanos en las urnas? Esa es la gran pregunta y la gran preocupación, y entonces uno se pregunta: “¿Para qué dejar a la Corte que termine decidiendo?”. Peña Nieto tiene una facultad constitucional para vetar la ley, para hacerle observaciones, para no publicarla. ¿No tiene los tamaños suficientes –me pregunto- como para decir: “No la publico, hago observaciones, la regreso al Poder Legislativo”? Y termina diciendo: “¡Bueno! la publico y que sea la Corte la que termine decidiendo”.

 

¿En dónde queda el tamaño de la investidura presidencial? Es una verdadera lástima que este sexenio esté terminando así.

 

 

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